no hay reglas, sólo decisiones 

No hay reglas, sólo decisiones

En nuestros programas de formación y sesiones de coaching nos preguntan, con frecuencia, cuáles son las reglas del buen líder. No tenemos recetas. No hay reglas que recomendar. Sin embargo, si tenemos claro que hay algunas decisiones que todo buen líder toma para dirigir sus comportamientos; por ejemplo, empoderar a los colaboradores, fomentar entornos donde hay seguridad psicológica, fomentar relaciones basadas en la confianza, no incentivar la competitividad entre colaboradores, gestionar personas además de equipos, procurar un ambiente de felicidad y abrazar la flexibilidad en las prácticas de liderazgo.

El liderazgo efectivo no va de seguir rígidamente un conjunto de reglas, sino de encarnar y promover principios atemporales como la honestidad, la integridad, la empatía y la responsabilidad. Los líderes que priorizan los principios sobre las reglas pueden adaptarse a diversas situaciones e inspirar a otros a través de su comportamiento coherente basado en valores.

La confianza es la piedra angular del liderazgo efectivo y se gana mediante la demostración de competencia, transparencia y cuidado por el bienestar de los colaboradores de una organización. Cuando hay confianza, las personas se sienten empoderadas para asumir la responsabilidad de su trabajo y contribuir de manera más significativa a los objetivos de la organización.

En lugar de imponer reglas y procedimientos estrictos, los líderes deberían centrarse en establecer objetivos y expectativas claras que permitan a los miembros del equipo disponer de la libertad suficiente como para alcanzar las metas desde la creatividad, la innovación y un sentido de pertenencia arraigado entre todos ellos. Por eso es tan importante centrarse en la consecución de los resultados en lugar de en actividades o reglas concretas. Al priorizar los resultados sobre los procesos rígidos, los líderes pueden adaptarse a circunstancias cambiantes y fomentar la mejora continua dentro de sus organizaciones.

Sin una mentalidad de crecimiento, es decir, un firme compromiso con el aprendizaje continuo y el desarrollo personal, no podemos inspirar y motivar a otros a hacer lo mismo, creando una cultura de aprendizaje continuo y mejora dentro de sus organizaciones.

Por último, en el entorno empresarial actual, que cambia rápidamente, los líderes deben ser flexibles y adaptables para poder responder a los constantes desafíos, manteniendo la mente abierta, dispuestos a experimentar con nuevas ideas.

En conclusión, al priorizar la confianza, el empoderamiento, los resultados y el aprendizaje continuo, los líderes pueden crear equipos de alto rendimiento y lograr el éxito en el mundo empresarial actual, rápido y complejo. Necesitamos adoptar un estilo de liderazgo más adaptativo e inclusivo que empodere a los empleados, fomente la innovación y aporte resultados sostenibles.

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