la Matriz “S.O.L.D” de comportamiento y su aplicación en un mundo B.A.N.I.

La Matriz “S.O.L.D” de comportamiento y su aplicación en un mundo B.A.N.I.

Vivimos en tiempos B.A.N.I. (frágiles, ansiosos, no lineales e incomprensibles), en los que la gestión directiva exige algo más que habilidades técnicas o experiencia en el negocio. Requiere entender cómo las personas responden a la incertidumbre y, sobre todo, cómo los colaboradores reaccionan ante la insatisfacción en el trabajo. Para ello, el modelo de Exit-Voice-Loyalty, formulado por Albert O. Hirschman y adaptado por Dealing with People, es una herramienta de gran valor para los mánager y directivos actuales.

Este modelo presenta cuatro formas en que los colaboradores de una organización pueden reaccionar ante una situación adversa en su entorno laboral:

  1. Salida (Exit): el colaborador decide abandonar la organización.
  2. Opinión (Voice): intenta cambiar la situación desde dentro.
  3. Lealtad (Loyalty): espera pacientemente que la situación mejore.
  4. Dejadez (Neglect): reduce su esfuerzo y deja que las condiciones empeoren.

 

 

 El Mánager como intérprete del Modelo S.O.L.D

Los directivos deben entender que cada reacción es una señal sobre la salud de la organización y la percepción de sus equipos. Aplicado a la realidad corporativa, este modelo permite tomar decisiones estratégicas para mejorar la retención del talento y fomentar un ambiente de compromiso.

Según la adaptación de Dealing with People, el comportamiento de los colaboradores ante la insatisfacción no solo está influenciado por factores organizativos, sino también por su percepción de alternativas y su personalidad. La combinación de estos factores determina si un colaborador opta por salir, expresar su opinión, ser leal o caer en la dejadez. Este enfoque ayuda a los mánager y directivos a identificar patrones y establecer estrategias efectivas.

 

  1. Salida: El éxodo del talento y la miopía directiva

La rotación de colaboradores es un termómetro del nivel de insatisfacción. En tiempos de incertidumbre, perder talento es doblemente costoso: no solo por el reemplazo, sino por la pérdida de conocimiento y cohesión en el equipo. La clave para los directivos es evitar el autoengaño: si la empresa justifica la salida de empleados con frases como «el mercado es así» o «no estaban alineados con la cultura«, está esquivando la responsabilidad de analizar las causas reales.

Ejemplo: Una empresa del sector financiero experimenta una salida masiva de jóvenes analistas. Los directivos creen que es un fenómeno generacional, pero las encuestas revelan que la falta de flexibilidad y la cultura de trabajo 24/7 son los verdaderos problemas. En lugar de culpar al mercado, deberían replantear su estrategia laboral.

Autodiagnóstico directivo y plan de acción: Si como líder notas que tu equipo está perdiendo talento de forma significativa, pregúntate: ¿Estoy ofreciendo condiciones de trabajo que realmente retengan y motiven a los mejores? Realiza entrevistas de salida, escucha activamente y, si la tendencia es preocupante, por ejemplo, trabaja en flexibilizar procesos y mejorar el balance entre trabajo y vida.

 

  1. Opinión: El ruido que puede salvar empresas

Cuando los colaboradores alzan la voz, los directivos tienen dos opciones: escucharlos o sofocar el ruido. En un entorno B.A.N.I., fomentar el ‘feedback’ es una ventaja competitiva. Sin embargo, la opinión no siempre es cómoda: puede venir en forma de quejas, propuestas disruptivas o resistencia al cambio. Aquí, el reto del líder es interpretar la insatisfacción como una oportunidad de mejora.

Ejemplo: En una empresa tecnológica, los desarrolladores protestan por la burocracia en la toma de decisiones. La dirección podría desestimarlo como «quejas habituales» o analizar cómo agilizar procesos sin perder control. Si ignoran la opinión, estos colaboradores pueden optar por la ‘salida’ o la ‘dejadez’.

Autodiagnóstico Directivo y Plan de Acción: Si te enfrentas a constantes quejas o resistencia al cambio, reflexiona: ¿Estoy generando un entorno donde las personas se sientan escuchadas? Implementa foros de comunicación abiertos, encuestas anónimas y fomenta una cultura de mejora continua donde el ‘feedback’ no solo sea tolerado, sino incentivado.

 

  1. Lealtad: ¿Compromiso o Resignación?

El colaborador leal no es necesariamente aquel que está satisfecho, sino aquel que, pese a su insatisfacción, decide quedarse. La lealtad puede ser un activo o un problema: en el mejor de los casos, permite a la empresa ganar tiempo para solucionar problemas. En el peor, genera colaboradores resignados que no aportan valor.

Ejemplo: Una cadena hotelera en crisis nota que su personal más experimentado se mantiene fiel. En lugar de darlo por hecho, los directivos deben preguntar: «¿Por qué se quedan? ¿Cómo podemos reforzar su confianza en la empresa?» La lealtad ciega es peligrosa; la lealtad gestionada, poderosa.

Autodiagnóstico Directivo y Plan de Acción: Si percibes que los empleados se quedan por inercia y no por compromiso, evalúa: ¿Estoy reconociendo y aprovechando su lealtad? Genera programas de desarrollo y promoción interna para reforzar su vínculo con la empresa y evitar la desmotivación.

 

  1. Dejadez: El enemigo silencioso

Cuando un colaborador pierde la motivación, pero sigue en la empresa, el problema es más grave que si renunciara. La dejadez es la opción más perjudicial porque erosiona la cultura organizativa desde dentro. La dirección debe estar atenta a los síntomas: menor productividad, ausentismo, actitud cínica o mínima implicación.

Ejemplo: En una empresa de seguros, un equipo de asesores empieza a «cumplir con lo justo» sin mostrar interés por los clientes. Los mánager que solo miran los números pueden tardar en notar el problema, hasta que impacta en los resultados. La solución: intervención temprana mediante coaching y refuerzo de propósito.

Autodiagnóstico Directivo y Plan de Acción: Si notas un aumento en la apatía dentro de tu equipo, cuestiona: ¿Estoy ofreciendo incentivos adecuados y un propósito claro? Implementa sesiones de motivación, reconoce el desempeño y fomenta la participación activa en la toma de decisiones.

 

Liderar en B.A.N.I. con el Modelo S.O.L.D

Los directivos de hoy deben gestionar desde la inteligencia emocional y la observación activa. En un mundo incierto, la clave no es solo evitar la salida de colaboradores, sino fomentar la opinión, reconocer la lealtad y minimizar la dejadez. La insatisfacción es inevitable, pero su gestión es opcional. El Modelo S.O.L.D (adaptado de la matriz de Hirschman) es más que una teoría: es una brújula para la toma de decisiones estratégicas en la gestión del talento y el liderazgo organizativo.

 

¿Qué manera de actuar suele elegir el personal? Depende de cada persona y situación. Un factor determinante es la viabilidad de acceder a una alternativa de empleo, dentro o fuera. Cuando hay pocas alternativas de cambio de trabajo, la posibilidad de “salir” es menos probable. Aquellos que se identifican fuertemente con la empresa son más propensos a “opinar” y les cuesta mucho contemplar “salir”.

La personalidad de cada uno es otro elemento que considerar en el proceso de toma de decisiones. Las personas con una alta conciencia del valor de su trabajo no abrazan la opción de “dejadez” y suelen optar por “opinar”.

Algunos expertos sugieren que las personas se mueven por las diferentes opciones dependiendo de su nivel de adhesión al colectivismo, a la interdependencia con el grupo. Además, las experiencias que cada uno va acumulando influyen definitivamente en cómo se posiciona. Aquellos que han tenido malas experiencias y/o resultados cuando optaron por “opinar” serán más proclives a contemplar la “salida” o la “dejadez” cuando afronten la insatisfacción en el futuro.

En cualquier caso, la insatisfacción tampoco significa que las personas automáticamente disminuyen su rendimiento (dejadez). Al contrario, muchos continúan trabajando de manera productiva mientras se quejan (opinar), buscan otra oportunidad laboral (salida) o esperan pacientemente a que el problema se solucione (lealtad).

Por último, recordemos que si solo vemos la salida como la única respuesta posible, quizás estamos fallando en crear las condiciones para que la voz, la lealtad y el compromiso sean opciones viables.

 

 

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