Ver la realidad parece fácil. Está ahí. En los dato, en los resultados, en las conversaciones que se repiten, en los silencios de las reuniones, en la rotación no explicada, en los conflictos que cambian..
La diferencia entre reaccionar y responder parece pequeña, pero es determinante. Apenas unas décimas de segundo. Una respiración. Un silencio. Una mirada antes de contestar. Pero en liderazgo, esa pequeña distancia puede separar una conversación..
Existe una idea muy extendida en el entorno profesional sobre que, si alguien no genera impacto al comunicar, es porque no sabe hacerlo bien. Pero la realidad es otra. El problema no es que no..
Cada vez que hablamos de tolerancia al error en una sesión con mánager y directivos, aparece la misma reacción: “Sí, pero cuidado… que tampoco todo vale.” Y tienen razón. Porque aquí está el matiz clave..
Pasar de un modelo de liderazgo basado en el control a otro más participativo, donde se espera mayor implicación, autonomía y responsabilidad por parte de los equipos… Tiene todo el sentido sobre el papel; pero,..
Ser “agradable” es, en muchos casos, una estrategia social. Sonreír cuando no estás de acuerdo. Callar en una reunión para no generar fricción. Decir “todo va bien” cuando claramente no es así. Por ejemplo: Esa..
